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15.9.09

La Mala va a juicio

En Tribunales este tipo de causas siempre quedan acumulando polvo por más tiempo del que deberían. Pero un buen día el Juzgado N° 31 decidió que era momento de poner en marcha el proceso. Dijeron que habían tardado tanto porque por error habían mandado la causa a un juzgado de menores. Ahora, había pasado tiempo más que suficiente para reunir las evidencias.

Iniciado el juicio, la Mala había pasado al estrado. Llevaba un saco marrón, jeans, botas, y el pelo atado de manera que se veía cada expresión de su cara. Se la acusaba de intento de asesinato agravado.

La víctima mostró sus cicatrices. Tenía una marca profunda que giraba en torno a toda su garganta. Además como prueba tenía un arma blanca con las huellas de la acusada.

La Mala explicó que la noche del presunto crimen, ella y la víctima se encontraron envueltos en una situación violenta en la que ambos fueron partícipes. Que la herida en la garganta era anterior a la pelea, y que simplemente se había abierto durante el forcejeo. Agregó que si bien estaban sus huellas dactilares, la blanca no era de ella.

Los miembros del jurado pidieron evidencias a la Mala de la participación de la víctima en la pelea. Si ambos participaron, ella debía tener alguna cicatriz.

La Mala dijo que tenía heridas, pero que cambió de piel, por eso no eran visibles.

El jurado decidió condenarla a la hoguera, ya que sólo las serpientes son capaces de cambiar de piel.

Y así una tarde de verano, la Mala ardió para la multitud. No gritó mientras se llenaba de magulladuras. Sonrió, como en los viejos tiempos de pieles rotas.

“Donde hubo fuego heridas quedan”, claro…

5.7.09

Lucky


I'm on a roll,
I'm on a roll this time
I feel my luck could change.
It's gonna be a glorious day
I feel my luck could change.

http://www.youtube.com/watch?v=ekn8_tmLrBo

the bends

Mi cuerpo hinchado. Mi carne rebalsándome. Mi propia carne como una mochila pesada.
Deseo ser ligera otra vez, como en aquellas viejas fotos. Tan ligera que flotaba. Con lágrimas en los ojos, lágrimas en la cara, y en los pies. Ahí flotaba.
Deseo poder flotar en mis lágrimas otra vez. Que los movimientos no se me hagan tan difíciles. Todo denso excepto yo.
Ahora cuesta demasiado. Levantarse de la cama, levantarse de la silla. Dejar de comerme las uñas.
Y cruzo los dedos para que el milagro se dé. Ser liviana. Un día encontrarme con que lo soy. Y que las cosas no cuesten tanto.
Esfuerzo esfuerzo esfuerzo.

Todos los que no me apoyan porque quieren mi bien. Anclas. Cadenas que lastimas mis muñecas (eran las cadenas, no la hoja de afeitar).
La vereda que lleva a otra vereda que lleva a otra vereda. Que me dan ganas de seguir caminando a ver qué hay en la otra. Esa soy yo. Siempre buscando qué hay aunque se me rompan los zapatos.
Cometer errores equivalentes a un flechazo en el medio del pecho es un placer. Al lado de las cadenas, de los compartimientos, de las etiquetas. Las etiquetas que las quiero despegar, las despego pero queda la marca. ¿Por qué mierda pusiste una etiqueta ahí?
Es como si esta vez las lagrimas cayeran para dentro. Me inundan hasta desbordarme. Y no las lloro. Aún así no las lloro, las cargo.

Cuánto dolor que no me atrevo a dejar salir. Cuántas heridas, innumerables me marcaron. Cicatrizaron? Me animo a mirar? Otra vez como una avestruz “Ok miraré, desde debajo de la tierra”.

Conmoción me causa tu voz, esa maldita y constante voz, quejándose, sufriendo. Tu patética existencia haciendo ruido. Me da asco. Me da miedo poder ser como vos. Sí, me da miedo lo admito. Tu voz quejosa. Pesada.

Somos iguales.

Venas abiertas. Sangre. Golpe. Moretón. Mi sangre manchándome la piel. Fantasía recurrente del pasado. Fantasía no recurrente del presente: encontré una forma socialmente aceptable de masoquismo. Ja!
Malditos infelices. Prefiero abrirme las venas a ser así. No es socialmente aceptable pero es lo mismo. Malditos hipócritas. Infelices. Predican la infelicidad. Venden recetas que ya probaron y que no sirven. Traidores. Desechos de materia, servirían mejor como fertilizante. Cuántos ejemplos por seguir existen? Yo no encuentro ninguno? Veo alguno lejano, trato de correrlo, trato de alcanzarlo pero se va. Y quedo atrás. Sola. Tratando de no mirar a los costados, de no ensuciarme. Temblando cuando escucho tus pasos acercándose.
Pero no tengo que tomarlo como algo hacia vos particularmente. Está lleno de gente como vos. En todos lados. A vos por lo menos ya te tengo calada. Ya se cómo me hacés mal.