Me despertaron los gritos que venían de la calle. Pensé que seguramente era algún episodio normal de mi querida ciudad. Algún nervioso más, algún iracundo, algún orgulloso. Alguno queriendo demostrarse a sí mismo que es fuerte, pero los gritos reflejaban impotencia.
Me dieron ganas de levantar la ventana y decirle “no flaco! no sos más por hablar más fuerte! me podés dejar dormir?” Hubiera sido una linda escena, una escena insólita al menos. Pero ni así hubiera obtenido reacción. El señor continuaría con la misma actitud, le hubiera podido sacar un “no te metas” a lo sumo. La gente no sorprende. La provocás y provocás pero no sorprende.
Prendí la lámpara y me quedé mirando el techo un rato. Comí una gomita billiken de las que habían quedado en la mesa de luz. “Vamos a hacer plata.”
La plata que gano en la librería me alcanza para pagar mis gastos básicos y darme algunos lujos, comprar comida hecha por ejemplo. La otra noche compré comida hecha a un chino. La abrí y encontré una mosca muerta. Llamé por teléfono para quejarme, me pidió disculpas y dijo que probablemente en el transcurso del envío la mosca se había metido en la caja de la moto.
La gente no sorprende. Quién me va a sorprender? Se cumple lo que Fiodor dijo hace 150 años. Podrían hacerse cálculos y pronósticos exactos de todo lo que vendrá.
Pero me pregunto cómo hay seres tan raros. El tipo en Florida y Avenida de Mayo vestido como John Lennon, el que se sube al 103 con la guitarra y mientras hace equilibrio cambia canciones de Sui Generis por unas monedas. Cómo llegas a eso?
Si la gente no sale a la calle porque llueve o hace frío (teniendo paraguas y camperas), cómo llegás a eso?
Tratar de arrancar una reacción original es lo que me hace todavía mantener cierta chispa en los ojos.
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16.4.10
Odio el sol
Se despertó agitado, sus piernas tensas, su corazón latiendo fuerte, y un dolor difícil de describir en la mandíbula. “Otra vez… debe ser que duermo demasiado”. Estaba acostumbrado a dormir 6 horas al día, pero los fines de semana, cuando apagaba el despertador…
12 pm. La luz que se filtraba por la ventana lo molestaba desde hace horas. El día ya había empezado hace rato pero él se negaba a aceptarlo. La noche se le hacía muy corta, y el día largo. El sol lo irritaba como un payaso chillón que lo persigue a donde quiera que vaya exigiendo una sonrisa.
12 pm. La luz que se filtraba por la ventana lo molestaba desde hace horas. El día ya había empezado hace rato pero él se negaba a aceptarlo. La noche se le hacía muy corta, y el día largo. El sol lo irritaba como un payaso chillón que lo persigue a donde quiera que vaya exigiendo una sonrisa.
14.7.09
Chispitas
Ahora su falta de fe le hace escapar a todo pensamiento que vaya más allá de la punta de su nariz.
Pero se le rebalsan los ojos cuando piensa en la existencia de una mínima latente posibilidad de que otra vez pueda alquilarse un lugar.
Pueda cambiar de aire, pero en el pecho.
Cambiar el sabor amarguísimo del desengaño y la desilusión.
El agua podrida de las lágrimas estancadas.
La vergüenza del que fue vencido cuando se jugaba la espalda.
Salir de lo oscuro. Donde nadie lo ve, nadie lo toca, nadie le duele. Lo oscuro donde, desde sus pupilas hasta la punta de sus dedos, es todo de él.
La locura se asoma, con cuánta fuerza esta vez?
Qué pasa? Él no quiere contestar. No quiere saber. Él solamente quiere que lo dejen soñar… con ella.
Pero el pecho se le parte en mil pedazos (aún así no distingue la vida y la muerte).
El pecho se le parte en mil pedazos de sólo pensar en que podría respirar a través de los poros de esa otra piel. Poder dar, sin tener nada más que todo.
Pero la desconfianza lo llena otra vez, y prefiere desconocerse del asunto, dedicarse a soñar, olvidar los mil pedazos. Esos no son más que leña del árbol deshecho. Leña que arde, y que va a disminuirse, sin demasiado humo, a inertes cenizas.
¿Cuánto tiempo puede un corazón aguantar la respiración?
Pero se le rebalsan los ojos cuando piensa en la existencia de una mínima latente posibilidad de que otra vez pueda alquilarse un lugar.
Pueda cambiar de aire, pero en el pecho.
Cambiar el sabor amarguísimo del desengaño y la desilusión.
El agua podrida de las lágrimas estancadas.
La vergüenza del que fue vencido cuando se jugaba la espalda.
Salir de lo oscuro. Donde nadie lo ve, nadie lo toca, nadie le duele. Lo oscuro donde, desde sus pupilas hasta la punta de sus dedos, es todo de él.
La locura se asoma, con cuánta fuerza esta vez?
Qué pasa? Él no quiere contestar. No quiere saber. Él solamente quiere que lo dejen soñar… con ella.
Pero el pecho se le parte en mil pedazos (aún así no distingue la vida y la muerte).
El pecho se le parte en mil pedazos de sólo pensar en que podría respirar a través de los poros de esa otra piel. Poder dar, sin tener nada más que todo.
Pero la desconfianza lo llena otra vez, y prefiere desconocerse del asunto, dedicarse a soñar, olvidar los mil pedazos. Esos no son más que leña del árbol deshecho. Leña que arde, y que va a disminuirse, sin demasiado humo, a inertes cenizas.
¿Cuánto tiempo puede un corazón aguantar la respiración?
11.7.09
Una historia de mierda
Esta es la historia de mierda en la que una noche, una mujer hace todo lo necesario para ser el amor de la vida de Jonny, y él no le pide el número de teléfono ni le pasa el propio. Le dice su mail y piensa: “si vale la pena, se va a acordar”.
Seis meses después le manda un saludo: anota en un papel “Cómo va?”, lo mete adentro de una botella y la arroja al mar.
Seis meses después le manda un saludo: anota en un papel “Cómo va?”, lo mete adentro de una botella y la arroja al mar.
Bernarda
Pero Pepe, a mí creés que podés desafiarme? Estás muy equivocado. Pensalo dos veces antes de abrir la boca, porque después no hay retorno. Uno es esclavo de sus palabras, ¿sabías? NO! No te voy a escuchar porque ahora estoy hablando yo! Te metés la lengua en el culo! ¿Por qué me tengo que bancar que me tomes por pelotuda?
Mercedes vení para acá. ¿No es cierto que yo cada sábado iba a lo de Alejandra en colectivo? ¿ no me preparabas el desayuno antes de salir? ¿No tengo razón Mercedes? Contestá! No llorés pelotuda contestá o te pego un cachetazo! Pepe, todos los sábados tomaba el 36! Es simple, dobla por Rosario, y recién ahí agarra Acoyte, te lo firmo y te lo juro por la memoria de mi madre. Qué, ¿estoy loca yo? ¿Me estás tomando por pelotuda?
Mercedes vení para acá. ¿No es cierto que yo cada sábado iba a lo de Alejandra en colectivo? ¿ no me preparabas el desayuno antes de salir? ¿No tengo razón Mercedes? Contestá! No llorés pelotuda contestá o te pego un cachetazo! Pepe, todos los sábados tomaba el 36! Es simple, dobla por Rosario, y recién ahí agarra Acoyte, te lo firmo y te lo juro por la memoria de mi madre. Qué, ¿estoy loca yo? ¿Me estás tomando por pelotuda?
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